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Código QR para imprimir en 3D

Convierte tu enlace o tu wifi en un objeto sólido: una placa, un llavero o un soporte de mesa con el código en relieve. Lo ves girándolo antes de descargar, y te avisamos si los cuadraditos salen demasiado pequeños para que la impresora los resuelva.

1. Qué va dentro del código

Vale cualquier cosa: la carta del restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram o un texto suelto. Cuanto más corto, más grandes salen los cuadraditos y mejor se imprime.

Un cartelito impreso en 3D para que los invitados se conecten sin teclear nada. La contraseña se queda en tu navegador.

2. Qué objeto quieres

Sale debajo del código, en relieve y del mismo color que él.

Color de la base
Color del código

Estos dos colores se guardan dentro del archivo 3MF: al abrirlo en el programa de tu impresora, cada pieza sale ya con el suyo.

Escribe un enlace y aquí verás el objeto.

Arrastra para girar · rueda para acercar
Medidas del objeto
Cada cuadradito
Relieve

Con los dos colores dentro del archivo.

Todo en tu navegador Gratis y sin registro El código no caduca

Cómo se hace

1

Escribe el enlace

O los datos de tu wifi. El código se genera al momento, dentro de tu navegador.

2

Elige la forma

Placa, llavero o soporte de mesa, y el tamaño. Lo ves girándolo con el ratón.

3

Descarga y lamina

3MF con los colores dentro, o STL en dos piezas si tu programa es antiguo.

Lo que hay que saber para que salga bien

El tamaño del cuadradito manda sobre todo lo demás

Es el error número uno. La gente elige el tamaño del objeto pensando en dónde lo va a poner —un llavero pequeño, una placa discreta— y el código sale ilegible. Lo que decide si funciona no es el tamaño total: es cuánto mide cada cuadradito, y eso depende de dos cosas a la vez, el tamaño que elijas y lo largo que sea tu enlace.

Un enlace corto necesita 25 cuadraditos por lado. Uno largo con parámetros de campaña puede irse a 45. A los mismos 50 mm de placa, el primero da cuadraditos de 2 mm y el segundo de 1,1 mm. Por debajo de 0,8 mm una boquilla de 0,4 ya no define el borde limpiamente y el lector empieza a fallar. Esta página te lo calcula mientras escribes y te avisa cuando cruzas esa raya.

La solución casi siempre es acortar la dirección, no agrandar el objeto. Si tu enlace lleva parámetros de seguimiento, quítalos.

El contraste lo da el color, no la sombra

Un código impreso en un solo color se lee mal. La cámara busca diferencia entre claro y oscuro, y si todo es del mismo color solo queda la sombra que proyecta el relieve, que cambia según de dónde venga la luz: funciona en tu mesa y falla en el mostrador del bar.

Por eso el objeto sale en dos piezas de colores distintos. Oscuro sobre claro, nunca al revés: los lectores aceptan mucho peor un código invertido. Si tu impresora es de un solo filamento, puedes conseguir lo mismo programando un cambio de color a la altura de la base, que es una sola instrucción en cualquier laminador moderno.

3MF o STL

El STL es el formato de toda la vida y solo guarda la forma: ni colores, ni unidades, ni materiales. Por eso, cuando lo descargas aquí, vienen dos archivos dentro de un ZIP —la base y el código— ya colocados en su sitio: los cargas los dos sin moverlos y les asignas un color a cada uno.

El 3MF es el formato moderno y guarda los colores dentro. Lo entienden Bambu Studio, PrusaSlicer, OrcaSlicer y Cura. Si el tuyo es uno de esos, descarga el 3MF: te ahorras el paso de asignar colores y no hay forma de descolocar las piezas.

Ajustes de impresión

  • Altura de capa entre 0,12 y 0,2 mm. Más gruesa y los bordes de los cuadraditos salen escalonados.
  • Sin soportes. Las tres formas están pensadas para apoyarse en la cama con el código hacia arriba.
  • Superficie superior lisa. Si tu placa de impresión tiene textura, ponla del lado liso: la textura en la cara del código le quita contraste.
  • Relleno bajo. Con un 15 % sobra; la pieza no aguanta esfuerzos.

El relieve que usa esta página es de 1,2 mm, entre 6 y 10 capas según la altura que elijas. Es suficiente para que se note al tacto y para que la sombra ayude, sin convertir el código en un peine frágil que se despegue.

El margen liso de alrededor no sobra

Ese marco sin cuadraditos se llama zona de silencio y la norma exige cuatro cuadraditos de ancho por lado. Es donde el lector reconoce que el código empieza ahí. Va incluido en la placa a propósito: no lo recortes para que la pieza quepa, ni la pegues contra un canto que lo tape. Es el mismo motivo por el que también lo incluimos en las descargas del generador normal.

Y no caduca

En una pieza impresa esto importa más que en cualquier otro sitio: no puedes reimprimir cincuenta llaveros porque a alguien se le acabó una suscripción. Muchos generadores online reparten códigos «dinámicos» que apuntan a un servidor suyo y dejan de funcionar si dejas de pagar. Los de aquí son estáticos: el enlace va escrito dentro del propio dibujo. Funcionan mientras funcione la dirección a la que apuntan, y nadie puede apagarlos.

Si además vas a imprimir el código en papel, echa un vistazo al generador normal: lleva una calculadora que te dice si el tamaño al que lo vas a imprimir va a escanear. Y si lo que buscabas era acercar el móvil en vez de apuntar con la cámara, mira las tarjetas NFC.

Preguntas frecuentes

¿Qué archivo descargo, el 3MF o el STL?

El 3MF, si tu programa lo admite, que es el caso de Bambu Studio, PrusaSlicer, OrcaSlicer y Cura desde hace años. Guarda los dos colores dentro del propio archivo, así que al abrirlo cada pieza ya viene con el suyo asignado. El STL no guarda colores: por eso se descarga en dos piezas dentro de un ZIP, la base y el código, para que les asignes tú un color a cada una. Vienen ya colocadas una encima de otra, así que no hay que moverlas de sitio.

¿De qué tamaño tengo que imprimirlo para que se lea?

Lo importante no es el tamaño total sino cuánto mide cada cuadradito del código. Por debajo de 0,8 mm una boquilla de 0,4 no define bien el borde y el lector falla. Esta página te avisa cuando eso pasa y te dice cuánto mide el tuyo. Si el aviso salta, sube el tamaño o acorta el enlace: cuanto más largo es el texto, más cuadraditos necesita el código y más pequeño sale cada uno.

¿Se puede imprimir en un solo color?

Se puede, pero no se leerá. Un lector de códigos necesita contraste, y si la base y el relieve son del mismo color solo queda la sombra, que depende de cómo le dé la luz. Si solo tienes un color, la alternativa que sí funciona es hacer un cambio de filamento a la altura de la base: la mayoría de los programas lo permiten con una sola instrucción.

¿Con qué ajustes lo imprimo?

Altura de capa de 0,12 a 0,2 mm para que los bordes salgan limpios, y la pieza apoyada en la cama con el código hacia arriba, que es como se genera. No necesita soportes en ninguna de las tres formas. El relieve de 1,2 mm que usa esta página son entre 6 y 10 capas, suficiente para que la sombra marque el contraste sin que el código se convierta en un peine frágil.

¿Por qué el código lleva un marco liso alrededor?

Ese margen se llama zona de silencio y la norma exige que mida cuatro cuadraditos por lado. Sin él, los lectores no encuentran dónde empieza el código. Va incluido en la placa a propósito: no lo recortes ni pegues la pieza contra un borde que lo tape.

¿Se sube mi enlace a algún servidor?

No. El código, el objeto en 3D y los archivos que descargas se generan enteros dentro de tu navegador. Tu enlace, tu contraseña de wifi y el texto que escribas no salen de tu dispositivo, y no se guarda nada.

¿El código caduca?

No, y en una pieza impresa eso importa más que en ningún sitio: no puedes reimprimir un llavero porque a alguien se le acabó la suscripción. El enlace va escrito dentro del propio dibujo, no apunta a ningún servidor intermedio. Funcionará mientras funcione la dirección a la que apunta.

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